Desde mis cielos…

Mi cielo, Barranquilla e intermedio

Un día comienza cuando los primeros haces de luz del sol se hacen ver en el cielo, mi gusto por los contrastes se alimenta por cielos como estos (derecha), un deleite para la vista, a eso de las 5:30 am en Colombia, salia yo de mi casa, aún con sueño, y es que a esa hora…quién no, ni un café me despierta, vestida con ese uniforme de cuadros azules oscuros y claros, medias blancas y zapatos negros “mafaldas”, recuerdo que tenia 15 años, y me hallaba allí, enfrente de ese enorme cielo lleno de matices y de mis amados contrastes, lo único que me hacia pensar en tener esperanzas sobre el día que me esperaba…una larga jornada de escuela.

Inferior izquierda: después de dos días “retirada” de mi ciudad, volvíamos de SantaMarta, de un retiro espiritual, el viaje nos tomó aproximadamente 3 horas, luego de significativas experiencias, el cansancio nos obligaba a dormir un poco, pero mi pasión por los cielos me impulsó a fotografiar éste, un cielo de bienvenida que me avisaba que ya estaba en mi tierra.

Superior izquierda: ¡Wow!, fue lo unico que pude verbalizar cuando desde el avión que me llevaría a Bogota y luego a Medellin,  observe tal belleza, me volví unos cuantos años atrás cuando dibujaba las nubes como si fueran copos de algodón, cuando me tiraba en la terraza de mi casa y miraba hacia al cielo y jugaba a encontrarles formas. Desde la ventanita del avión se veían realmente hermosas, por fin estaba viendo unas nubes, y estaba tan cerca de ellas que desee tocarlas, ah! así como, confieso, desee alcanzarlo a él, lindo, un chico basquetbolista made in Barranquilla, alto, robusto, rasgos faciales “rústicos”, cabello negro, ojos negros, y esa forma de hablar tan familiar, llegó en el siguiente avión que haría escala en Bogota, ya lo había visto en el hotel y consiguió mi interés  pero esta vez estaba mas cerca…en el mismo areopuerto, muerto de frió  y con el vuelo retorno a Barranquilla en estado: atrasado!!, creo que fue precisamente el frió el que me paralizó y no fui capaz de articular siquiera un “hola”. Lo de las nubes y lo del buenón, es lo único agradable que recuerdo de aquel viaje en avión, porque las turbulencias moderate chop y los relámpagos del retorno quitaron mis ganas de volver a viajar en ese aparato.

Mi cielo, Medellín

Habiendo llegado a Medellín, luego de la escala en la capital, agradecí al dueño del cielo, el poder pisar tierra firme!, enseguida sentí ese frio soportable y delicioso, aunque tenia mis dedos entumecidos, estaba maravillada por ese clima tan distinto al que estoy acostumbrada. No muy invariable, permaneció durante esos días que permanecí en esa gran ciudad, disfrute de muchos lugares, de hermosos paisajes y recreé la vista en varias ocasiones con mi chico made in Barranquilla, ehh, volviendo a mis cielos…Éste en particular…cobró la atención de mis sentidos, recuerdo que pasaba por el tormento de “mis días” y justo mi padre decidió ir al Parque de las Aguas, a las afueras de la urbe, eso significa: Piscinas de agua helada!!!. No lo sabes…pero, tal estado físico  afecta mi equilibrio emocional por tanto me encontraba desesperada, irritada, insoportable, no podía bañarme en aquellas aguas, y tampoco quice disfrutar de todo lo demás – gran error- pero…desdoblando mi orgullo decidí dar una mirada a este paisaje, calmó mi desespero, mi enojo y al final, logré esto: disfrutar de lo bello aún con las limitaciones del momento.

Mi cielo, Cartagena

Cada uno de estos dos cielos, fueron captados en momentos distintos, (izquierda), una de esas escapadas a la ciudad de las murallas – Cartagena – fueron dos días, explorando nuevos lugares y volviendo a visitar esas maravillas arquitectónicas que un año antes había descubierto. El sol brillaba con total intensidad, en Cartagena el Sol es mas bravo, sientes que pica, por eso un bronceadito al final del dia era inevitable, caminaba al rededor del Castillo SanFelipe, y sin pretenderlo encontré el paisaje mas…-ni siquiera se como decirlo- perfecto! me gustó la homogeneidad del azul del cielo, y las tonalidades oscuras y claras del verde de las palmeras, hermosa imagen, se ven las palmas magnificas, monitas monitas, me enamore de ese paisaje, de repente, el majestuoso castillo desapareció para mi.

(Derecha) Otro escapecito a mi ciudad adoptiva, pese a lo que piensen otros, yo nunca me cansaría de volver allí, en esta ocasión me encontraba en el auto, y como tengo esa “mala” costumbre -¿o buena?, en fin – de sacar la cámara y tomarle fotos a lo que me parezca bello, -ojo, bello en mi subjetividad- capté esta hermosura. Notas que el cielo nuevamente es uniforme, y el sol igual! vaya sol, pero más que capturar el cielo, mi gusto se trasladó al mar, se veía tan azulito, que combinaba perfecto con el techo y lo mas curiosito, son los edificios que desde la distancia se ven divinos, como de juguete. Desde este cielo me enamore de Cartagena.

Mi cielo, Atlántico, las playas

Derecha: Una de esas tardes en que me he dejado llevar, recuerdo que he perdido la clase de inglés por ir a despejar la mente y reírme un poco, me encontraba con Mary y un amigo suyo, el promotor de esta idea por cierto, al llegar, casi al instante ya me encontraba disfrutando del paisaje, me deshice de los zapatos y las medias para poder sentir el frió de la arena, la brisa llegaba en un solo sentido, me deispeinaba y me refrescaba, deseé mojar mis pies con ese mar, caminar y dejar mis huellas, el agua estaba helada…deliciosa. Desde este cielo azul uniforme compartí unos mangos con mis amigos, una amenizada charla y mi primera vez…conduciendo un auto!

Izquierda: Ya, hace 3 años, nos reunimos en este lugar de playas tranquilas, piscinas, toboganes y naturaleza, en el quiosco donde estaba alojada pude divisar este cielo, con esas nubes de formas extrañas, un cielo de contrastes, y bajo el, un inmenso mar, por un instante quice estar en esa orilla, sentada junto a él…en ese entonces, mi noviecito, en la actualidad mi confidente!, lo que nadie sabe de mí…el lo sabe. Desde este cielo, fui feliz.

Mi cielo, mis atardeceres

(Izquierda) de este cielo y este mar ya he contado, he visto paisajes hermosos, pero sin duda, ninguno como éste, tiene tantos contrastes que me he enamorado, me ha impresionado tanto, que este lugar se ha convertido en uno de mis favoritos, recién fui y aunque no pude ver nuevamente la puesta del sol, la pase…que te digo…de maravilla :D. Desde este cielo he experimentado bonitas sensaciones.

Derecha: cuando vi este paisaje, me dije – no me jodas, si hubiese ido hoy a la playa con él, hubiésemos visto nuevamente el atardecer 😦 – pero, la realidad era…que me encontraba rumbo a una ceremonia de esas aburridas, donde siempre dicen lo mismo, aunque me alimenta el ego, no he de negarlo. Desde este cielo…he pensado en él, he deseado verlo y maravillarnos juntos de la hermosura que nos regala Dios…y también desde este cielo – sin modestia lo digo – me he ganado otro reconocimiento por mi promedio académico.

Desde mis cielos… me ha pasado de todo, por eso me encantan!

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