¿Tres cosas que nunca vuelven?

“Tres cosas que nunca vuelven: la palabra dicha, la flecha lanzada y una oportunidad desperdiciada”…eso dicen muchos, eso decía también el sacerdote de mi escuela que una mañana maravillosamente soleada, nos obligó a estar de pie durante unas moderadas 2 horitas, perfectamente enfilados, chupándonos el condenado sol, pero espera…nos obligó? umm bueno, si no hubiésemos acatado la “orden” como mínimo una suspensión, y en ese entonces a muchos nos asustaba ser suspendidos, con esos padres que se escandalizan por todo…desde este punto de vista…pues sí, nos obligo el infeliz, y bien infeliz que era o es, quien sabe.

Bueno, no era de eso que quería hablar, como empieza este post, tres cosas que nunca vuelven, no me había detenido concienzudamente a analizar esta frase: la palabra dicha -esa que como buenas pelotas decimos sin saber que consecuencias trae-, a modo de ejemplo lo siguiente, “yo siempre te amare”, huy, siempre y nunca, dos palabras que no deberían usarse…otra cuando el tipo te dice “te prometo que…” (y seguidamente viene la promesa), esta es peor, los hombres “casi nunca” cumplen sus promesas…o cuando bien cabrea’o le tiras unos madrazos a tu victima, y a éste todo debilucho se le rompe el corazón…pues bien, no vuelven en el sentido que son dichas en el momento y listo, salieron de tu boca y se perdieron, ¿cómo las regresas? ni modos, te queda asumir las posteriores consecuencias…pero vuelven a ti…cuando las dicen en contra tuya. La flecha lanzada – la que del arco, sale disparada y cae en alguna parte-, interesante pero discutible como diría mi tito, para mí que hay muchas flechas y no solamente las que materialmente imaginamos, me parece que las flechas lanzadas son parecidas a las palabras dichas, que como una metáfora quedaría así: “las palabras dichas son como flechas que impactan”, y cómo impactan, para bien o para mal, pero hacen eco en quien las recibe, y como decía antes…no vuelven en el momento, pero vuelven después en tu contra. Una oportunidad desperdiciada – esa(s) que dejas pasar y luego estas arrepentido -, a todos nos ha pasado, si ponemos ejemplos no acabaríamos de contar, pero vale la pena compartir las comunes: quién tenia en la mente un numerito para escoger la lotería, apuntar la “bolita”, jugar el baloto, o comprar una rifa y unos días después, el hijuemichico numerito sale ganador, te jodiste! perdiste la oportunidad – quién ha desperdiciado un polvito por cuestiones morales y sabrá Dios por qué mas…- quién se ha quedado esclavizado trabajando para el sistema, mientras los amigos o familiares se van de paseo o de rumba, -quién ha rechazado un magnifico puesto por miedo a comenzar de nuevo, – quién perdió un buen amor por andar de zorro(a), en fin, muchos casos saldrían a la luz, pero… aquí me detengo y digo: bueno, la oportunidad que se presenta en el momento y se desperdicia no es que no vuelva, si vuelve, pero no igual, por eso cuando desaproveches una oportunidad, piensa que para la próxima debes estar preparado :D. Bueno como la frase esta un poco manca yo le agrego lo siguiente: el tiempo perdido y una vida apagada. El tiempo que se pierde -ese que no vuelve ni a palos-, así que aprende a vivir bien y aprovecha al máximo hasta las mas dolorosas caídas, no vaya a ser que a los 60 te de una tardía crisis existencial y te arrepientas por no haber disfrutado cada día de tu vida. Y una vida apagada, – la humana y la animal, que se apaga y no vuelve a encenderse jamás-, el episodio mas doloroso que se puede enfrentar, uno irremediable, los que se van inician un viaje sin retorno al mundo físico…los que mueren no vuelven, y esta certeza de la realidad es la que nos produce ese dolor indescriptible, que en ocasiones se sobrelleva y en otras, no.

Homenaje a dos seres que ya no están.

4 de abril de 2008

29 de Julio de 2011

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2 comentarios en “¿Tres cosas que nunca vuelven?

  1. Dessjuest dijo:

    Sobre todo lo de la oportunidad perdida, porque la palabra dicha pues bueno, siempre puedes reparar la cosa disculpándote, lo de la flecha pues bueno, hace siglos vale, tenía su cosa, ahora ya..

    Pero las oportunidades perdidas… siempre te arrepientes más de lo que no hiciste que de lo que te lanzaste como una flecha a hacer.

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