Mátame suavemente

“O estas con él…o no lo estás…pero una vez que estés con él, se acabó, no se discute más”

Ese día nada volvió a ser como antes, dos caminos se encontraron, ella alzó la mirada y lo vio, no pudo evitar sonreír, en estos tiempos, son pocos los que le sonríen a un desconocido, a menos que…sí, le atrajo incontrolablemente, de repente sintió esas ganas de ser la chica rebelde, de salir de la burbuja, de la monotonía, de tanta moralidad. Al cruzar la calle caminaron juntos, pero cada quien con un destino distinto…y siempre lo fue. Ella lo observaba por la ventana, lo seguía con su mirada, de repente volvió a cruzar la calle y lo vio tan cerca, tan fuerte, tan irresistible. Aquella tarde ella experimentó el clímax de la pasión, la seducción y el placer absoluto, se desprendió de sí y dio rienda suelta a sus ansias, pero siempre había más, nunca podía ser suficiente. Pero él… seguía siendo un misterio, un amante fuerte y violento, con esos ojos…esos labios, todo su cuerpo, eso que emanaba de su piel que hacía que ella perdiera toda voluntad!..había dejado atrás lo aburrido, lo rutinario, se descubrió como mujer, llena de deseos, fantasías, oxigenó su mente, su cuerpo, elevó su creatividad y su capacidad de recibir placer. ¿Que había de su pasado? ¿Quien era él? ¿Por qué le decían que lo investigara, que se alejara? ¿Y esa otra mujer? Su hermana…desde un principio se notaba que había algo raro en ella, pero qué? Esa mezcla insoluble entre la pasión y la duda…entre el amor y la desconfianza, entre el placer y el temor. Él siempre subyugaba su voluntad…lo hizo desde el principio, lo hacia ahora, lo hubiese hecho siempre. Cuando se enteró de aquellas muertes, no pudo más que sentir miedo, huyó de él, de sus sombras y de su oscuro pasado. Pero…ahí estaba, en la estación, preocupado por que su mujer había corrido mucho tiempo descalza y no estaba abrigada…ella lo vio por el gran vidrio, él no podía verla, pero la sentía, de sus ojos salieron lagrimas…aquel hombre violento y pasional lloraba por esa mujer, aferrado a su abrigo… le dolía sí…pero ¿qué le dolía? era un psicópata? o un hombre inocente y enamorado? ¿Un manipulador? o ¿Sincero?

Él no fue…fue su hermana, sabía que ella no era de fiar, celópata, calculadora, fría, manipuladora, obsesiva…aparentaba ser la mas dócil y buena, tenia una fijación en el pasado, estaba allí, atrapada y sin salida, seguía siendo la niña que aun sentía en la piel aquella experiencia incestuosa con su amado hermano. No permitía que él fuese feliz, ni que nadie lo fuera, ni siquiera se permitía ser feliz.

Aquellos que se encontraron un día y sin hacerse preguntas dieron rienda suelta a su pasión y vivieron las mas profundas fantasías…hoy estaban separados por aquel tormentoso pasado que había invadido su presente…

O estas con él…o no lo estás…pero una vez que estés con él, se acabo, no se discute más. Al final…los dos eligieron no estar…pero sus miradas siempre se volverán a encontrar…

matame suavemente

Mátame suavemente. Excelente cinta, no tengo más nada que decir.

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2 comentarios en “Mátame suavemente

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