El hombre que tiró piedrecitas en mi ventana

Me dolía la ausencia, me agobiaba la culpa y despreciaba el miedo a que se acabara el amor. Creía verlo sentando junto a mi cama, pero no lograba distinguir si era mi imaginación o en realidad él estaba allí. Así mismo creía escuchar su voz exclamando mi nombre, sonaba tan real…tenia que verle todos los días en la escuela y eso era martirizante y terriblemente frustrante. En vacaciones descansaba un poco pero aun así lloraba con frecuencia en las noches, me costaba conciliar el sueño y dormir en paz con los recuerdos…

Un día después de una de esas noches (no se que hora era, pero ya había claridad), mi cuerpo luchaba entre el despertar y seguir durmiendo, con los ojos hinchados apenas y podía ver la luz que entraba por mi balcón. No pasaron muchos segundos cuando volví a quedarme dormida, e inmediatamente comencé a escuchar el sonido de golpes suaves, no sabia de donde venia, pero parecía que golpeaba a un vidrio… en mi sueño intente buscar el lugar y traje a mi mente, la ventana…Bien, ahora me encontraba soñando con que alguien tiraba algo a mi ventana…la ventana!, creo que tarde un par de minutos para despertar, de rapidez me levanté de la cama, corrí la cortina, abrí la ventana, y allí estaba, una piedrecilla.

Donde vivía estaba cercado con arbustos de limón y no podía ver si había alguien escondido detrás de ellos…Bajé las escaleras, y vi por la ventana del piso de abajo y tampoco había nadie..Pensaba en él, quizá también me extrañaba y quería verme, hablarme…¿Como confirmarlo?, nunca me atreví a preguntar…tenia que parar ya, así que me propuse a dejarlo ir.

Los meses no fueron suficientes, otros brazos tampoco, en adelante nada me dolía, tan solo aquellos recuerdos. Pasaron cuatro años para que desempolvarlos, ya no causara en mí sino una fugaz paz y felicidad, entonces ya podía hablarle sin dolor, sin enojo, sin remordimiento.

Hace poco vino de repente a mi mente la piedrecita al pie de mi ventana, aunque en mi corazón sabia quien había sido el tirador, tomé el teléfono y de forma directa le pregunté ¿alguna vez tiraste piedrecitas a mi ventana?, y el respondió – “Si” -. Ese día pensé en plasmar la historia pero lo pospuse…Hoy vuelve a mis pensamientos de forma extraña, y aquí estoy escribiendo el pasado..

“Ese extraño momento en el que escuchas gritar tus pensamientos”. Ahora, buscando una imagen que acompañe la historia he encontrado un poema de Mario Benedetti, quien nos invita a dejar atrás los miedos para dejar entrar la felicidad.

 “Piedritas en la ventana”

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallaré para no seguirlos
esta bien no jugare al desahucio
no tatuare el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
esta bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedritas
abriré la ventana.

Abriré la ventana

Abriré la ventana

Syne Mn.

 

 

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