La rosa

No es cualquier rosa, es una con espinas. 

Miguel Morales en una de sus canciones le decia a su amada “una rosa que tenga espinas nunca te la daría mi vida por que la harían heridas a tu alma” y luego Ricardo Arjona culpa a su amor y le dice que está de mas decir tantas cosas “o aprendes a querer la espina o no aceptes rosas”. 

Vamos con el primer autor, quien hace una promesa de amor incluso antes de besar los labios de la que supongo es una bella mujer (y no me refiero a su apariencia física). Una rosa es símbolo de belleza, delicadeza, pasión, ternura, paz, honor (depende de sus variedades y situaciones en las que se regale), ocasionalmente cuando se dan este tipo de regalos se retiran las espinas, pero muchas veces las dejan y así se entrega.

Una mujer enamorada nunca pensaría que un regalo así podría lastimarle, pero quiza Miguel no hablaba en sentido literal, sino en sentido figurado. La rosa con espinas para él podría representar momentos amargos durante la relación de pareja, situaciones que se podrían evitar para no causar dolor, ni heridas difíciles de reparar. En definitiva, este autor de “Despertar contigo”, nos deja muy claro que lo que no quiere es hacer sufrir a esa persona que ama y hará lo posible para que eso no pase. Sin embargo ¿Logrará evitarlo?

El segundo autor en su canción “Fuiste tú” también maneja el concepto de rosa con espinas en sentido figurado, pretendiendo expresar que como ser humano no es perfecto, que hay características de su forma de ser, pensar y sentir que podrían lastimar a otra persona (nuestras espinas). Sin duda, así como existen cuerpos más resistentes al dolor que otros, existen almas más resistentes que otras, pero al final es dolor lo que se siente cuando nos topamos sin querer con las espinas de los seres que amamos.

¿Te has preguntado que siente la rosa sabiendo que lastima a otros? Imagínate el concepto de rosa en sentido literal… considerada bella para la vista, el tacto y el olfato, es un ser vivo pero no está facultada para pensar ni sentir, ella no tiene libertad de decidir, no puede evitarlo. La naturaleza la creo así por algún motivo, quizá para preservar su especie. No obstante se convirtió en un producto comercial y nada impide que la corten y le quiten la vida.

Ahora imagínate que la rosa con espinas eres tú… hombre o mujer, tus acciones pueden causar daño a otras personas, y no es lo que quieres pero aún así sucede inevitablemente. Eres en elemento vivo con conciencia, moral y valores (en el mejor de los casos), además eres libre! y solo por eso puedes experimentar culpa y entristecerte por las cosas que haces que no agradan, que lastiman mucho o poco. No estoy segura de cuantas personas puedan comprenderte, aceptarte y perdonarte, y amarte no por tu apariencia sino por tu esencia, amarte así como eres, tal cual, sin sumarte ni restarte.

“No juzgues a la rosa por sus espinas…experimentala con todos tus sentidos y sólo así podrás conocerla y amarla”

Comparto fragmento de “El principito y la rosa con espinas tomado de: Blog hermano perro-hermano gato

Fuente: Bog hermano perro-hermano gato

Fuente: Bog hermano perro-hermano gato

Y la flor dijo en medio de un bostezo:
– ¡Ah!, acabo de despertarme…Perdóname…Todavía estoy toda despeinada…
El Principito, entonces, no pudo contener su admiración:
– ¡Qué hermosa eres!
– ¿Verdad? – respondió suavemente la flor-. Y he nacido al mismo tiempo que el sol…

“No debí haberla escuchado – me confió un día El Principito -; nunca hay que escuchar a las flores. Hay que mirarlas y aspirar su aroma. La mía perfumaba mi planeta…”

Y me confió aún:

“No supe comprender nada entonces. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. Debí haber adivinado su ternura. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla.”

Y cuando regó por última vez la flor, y se dispuso a ponerla al abrigo de su globo, descubrió que tenía deseos de llorar.

– Adiós- dijo a la flor. Pero la flor no contestó.

– Adiós- repitió. La flor tosió. Pero no por el resfrío.

-He sido tonta -le dijo por fin-. Te pido perdón. Procura ser feliz.

Quedó sorprendido por la ausencia de reproches. Permaneció allí, desconcertado.

– Pero, sí, te quiero -le dijo la flor-. No has sabido nada, por mi culpa. No tiene importancia. Pero has sido tan tonto como yo. Procura ser feliz…

– Es preciso que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas. ¡Parece que es tan hermoso! Si no, ¿quien habrá de visitarme? Tú estarás lejos.

Después agregó:

– No te detengas más, es molesto. Has decidido partir. Vete.

Pues no quería que la viese llorar. Era una flor tan orgullosa…

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